Antes de entrar a la universidad, me sentía vacía, triste y constantemente sola, sentía que no encajaba que no era especial ni buena en nada. Un día fui a la playa de mi ciudad y descubrí un grupo muy pequeño de personas que practican arte circense y quede enamorada. Desde ese día me siento parte de una hermosa comunidad y cada vez me siento más segura de mi misma, encontré una familia.