Desde que tenía 3 años he sabido que quería ser veterinaria. Como todos los niñ@s, siempre pedía un perrito por navidad pero nunca llegaba. Hasta que cumplí los 17, y gracias a una tortuga que le regalaron a mi hermano, obtuve lo que siempre había querido. Después de buscar y buscar encontré a mi Nala, una Border collie con la cual conecté desde el momento en que la cogí en brazos.