Me tatué un helecho en el brazo (mi primero) por varias razones. La primera para acercarme de nuevo a la naturaleza, a la Tierra, de la que hace mucho que nos desvinculamos y perdimos el respeto hacia ella.
También es una planta que recuerda la antigüedad de la Tierra y simboliza fuerza, por eso está en mi brazo izquierdo, el lado del corazón, para fortalecer el amor propio y ajeno.