Longevidad, sabiduría, fuerza. Grandes adjetivos que solo una persona de tu vida puede tenerlo.
¿La mía? Mi abuelo. Quedó plasmado en mi piel mucho antes de él abandonarnos, nunca supo que fue por él, demasiado halagador según él. Su inicial «M» quedó oculta en la frente de este animal, mi guía personal. Mi protector.