¿Cuántas veces has intentado arreglar el mundo, en una tarde, acompañada de una cerveza? Con unos buenos temazos de fondo. Confidencias, complicidad, simplemente, amistad…y arte. Mucho arte. El que nos unió.
Una de mis mejores amigas y yo nos lo hicimos antes de yo irme a buscar nuevos retos. Pero cuando regreso, volvemos a arreglar el mundo del mismo modo y con la misma complicidad.