Pasó todo junto. Se fue para siempre la persona que más quería del mundo, mi futuro académico se frustró por culpa de una prueba, la historia de amor con mi pareja de 4 años se terminó y yo poco a poco fui formando un muro emocional a través del cual nadie podía pasar a mi corazón. De ahí surgió mi pequeño muro simbólico del que nunca me olvidaré, dibujado o no.