Cada vez que me miro al espejo y veo esa pequeña frase, me invade un sentimiento agridulce. Me destruyeron por dentro, me rompieron en mil pedazos dejándome muerta en vida. Y lo único que me salvo, que me mantuvo con vida fue escribir, expresar todo lo que sentí y siento cuando el veo a él, a mi agresor. Al pasar por algo horrible descubrí que me apasiona escribir. Un pequeño don.