Desde los 15 años me comenzaron a atraer los tatuajes, pero en esos años en México aún en las empresas existía mucho el taboo de que el tener tatuajes las empresas no te contratarian y además no podías donar sangre. Ahora a mis 37 años ese taboo a hido desapareciendo. Por eso mismo y más aún con el nacimiento de mi segundo hijo decidí hacer mi primer tatto.