Mi marido y yo nos conocimos un «once» de octubre, y desde ese día ya no nos separamos. Años después, un «once» de agosto, nos fuimos a vivir juntos. El año siguiente, un «once» de mayo, organizó una escapada a Ámsterdam y me pidió matrimonio. Un año después, nos casamos, evidentemente, un día «once». El «once» es el numero que representa nuestro amor y por eso lo lo llevamos en la piel.