Cuando mi marido y yo nos conocimos, el me regalo un origami de grulla que aún hoy conservo. Doce años después celebramos nuestro primer aniversario de bodas. Decidimos hacer algo muy especial para ese aniversario «de papel»: nos hicieron un diseño único de mi origami de grulla, para llevarlo siempre con nosotros, grabado en la piel. Un recuerdo imborrable…