Gracias al mundo de los caballos tengo una relación buena y sana con mi hermana y pude superar una etaña de mi vida. Duque fué con el caballo que aprendí todo, trotar, galopar, saltar, después de 3 años de conocerlo tube que dejar la equitación, pero yo seguía visitándolo de vez en cuando. Un día fuí a verlo y no lo encontré, lo habían vendido a un chico de mi edad y no pude despedirme.