Mano de Fátima con el trébol para la suerte, campanilla, minnie y el castillo de Disney porque nunca hay que abandonar la inocencia que llevamos dentro.
La pluma, porque nunca hay que dejar de soñar y con ello volar hasta ello.
Rodeado de la canción que me cantaba mi abuelo cuando era pequeña y le canto yo a mis hijos ahora para acunarles hasta quedarse dormiditos.
Recuerdos en la piel