Charlando con la mujer de un amigo en un cumpleaños, me contaba que no tenía ningún tatuaje y tenía muchas ganas de hacerse uno en concreto. Cuando salimos a la puerta del bar justo en frente había un estudio de tatuajes y las cervezas de más hicieron su trabajo. Ella se hizo su primer tatuaje y yo dibujé un elefante que me moría por hacerme y que el tatuador mejoró sobre mi piel!