Mi tatuaje cuenta una historia que aún no ha llegado, pero lo hará (si las circunstancias lo permiten…) el día 1 de agosto de este loco año 2020.
Y es que ese día mis latidos se unen en uno solo a los del amor de mi vida. Y lo harán rodeados de un bosque de Ávila lleno de pinos, magnolios y alcornoques.

Así que, mi brazo ahora cuenta la historia de mi futura boda. 🙂

Gracias!