Se trata del personaje bíblico de Judith, una heroína que salva a su pueblo seduciendo al enemigo y matándolo en el lecho de éste.
Como historiadora del arte que soy, quería que mi primer tatuaje fuese simbólico y que tuviera que ver con el arte, por lo que escogí esta obra de Klimt y su personaje de Judith, que para mí simboliza la fuerza femenina y la soberbia de esta mujer.