Dicen que en los aeropuertos es donde se ven los abrazos más sinceros.
A veces la vida hace que no tengas cerca a los tuyos, que por circunstancias, un padre y su hijo se ven una vez al año.Cuando se acerca la fecha de verle, no comes, no duermes, entras en un estado de nerviosismo y felicidad máximo al saber que vas a abrazarlo, a volver a sentirlo que no se puede describir con palabras