Para mi representa a mi abuela ya que era su flor favorita. Sus cenizas están en un barranco junto a la ermita de su pueblo que casualmente está lleno de amapolas. Todos los años por el día de la madre vamos ahí y le ponemos un ramo de amapolas que cogemos de los alrededores. Tenemos la creencia que allá donde hay amapolas ahí está ella. Ahora aunque no sea primavera siempre me acompaña.