Me lo hize cuando termine mi etapa fútbolista en Jaén donde fui con toda la ilusión del mundo por jugar en el equipo de la capital. Pasaron las jornadas y no jugaba el puesto de portero es duro me pegue medio año sin jugar y fue muy duro para mi y más con 19 años. Este tatto simboliza para mi el lado bueno de las cosas la unión que tuve con mi familia y el creer en ti en todo momento.