Este fue mi primer tatuaje, con 18 años. Fue un regalo de mi tía. Sabía que me encantan los elefantes y me parecen unos animales maravillosos, y últimamente me sentía identificada con ellos. Y por supuesto, aquí no podía terminar, seguí tatuándome muchos más: con mi pareja, con mis amigas, de cada cosa importante. Y seguiré tatuándome historias.