Cuando ermos chicos con mi hermano jugabamos en el jardín de mi tia Silvia, tenia una casa modesta pero un jardín increíble. Me acuerdo de estar recostadoa bajo un arbol con mi hermano leyendo, mientras a nuestros costados los pajaros rondaban el jardín, el aroma a rosas mezclado con el olor a libro viejo era caracteristico de ese lugar. Necesitaba llevarlo en mi piel.