Este es mi tatuaje y mi historia la siguiente; venimos de Ucrania, un país en el que los tatuajes siguen siendo cosas de ‘criminales’. Aún así, mi madre hasta sus 41 años quería tatuarse una rosa en la espalda pero nunca lo hizo. Falleció hace un año y tres meses por cáncer. De ahí nace mi rosa que le pertenece, con todo mi amor y orgullo se la dedico.