Cuando yo nací murió mi abuelo, así que mi abuela se vino a vivir a mi casa, compartimos hasta la misma habitación durante años.
En verano, mi madre «nos dejaba» irnos juntas a la que fue su casa y la de mi abuelo, y allí veraneábamos las dos tan felices.
Ella siempre cosía con su aguja mantas de lana, como las de la foto, y a mí me dejaba hacer lo que quería porque «allí era la jefa».