Mi tatuaje es un unalome junto con una flor de loto.

El unalome es como la línea de la vida, que comienza, se retuerce y vuelve a comenzar. Comienza en una peca mía y acaba con puntos al final para hacer que simbolizasen otras pecas, otras vidas que me quedan por vivir.

Por mucho que nuestras vidas se retuerzan o se desvíen del camino, siempre llegamos a donde debemos llegar.