Cuando nací, mi abuelo me regaló un peluche de Mickey Mouse. Nunca me separaba de él y siempre jugábamos los tres juntos. Mi abuelo empezó con Alzheimer hace más de 15 años, y un día en casa, vio el peluche y dijo: “Este es… Mickey, ¿verdad?”. Falleció la nochevieja de 2015, y aunque ya no puedo llevarme mi peluche a todas partes, Mickey y él siguen estando conmigo allá a dónde vaya.