Es un 2×1. En primer lugar y lo que más se ve, la calavera de T-Rex. Una pasión de la infancia que todos acabamos recordando con cariño y que queremos tener siempre con nosotros. Fue mi segundo tatuaje y uno de los que más aprecio. Y en segundo lugar, el típico pero no menos importante «;». No se ve en la foto, pero está al lado de una cicatriz en mi muñeca para mostrarme que todo sigue.