Crecí muy unida a mis abuelos. Ellos siempre me llaman «mouchiño» por la forma en que me sentaba, siempre hecha una bolita. Mouchiño significa búho pequeño en gallego. Cuando mi abuela murió tras pelear como una valiente contra una enfermedad terrible decidí tatuarme ese pequeño búho por ella. Por su recuerdo, su sonrisa, su lucha, todo su amor y cuidados.