Cuando uno de mis tios favoritos falleció quise hacerme algo que representase una frase que me dijo en una gran conversación que tuvimos en un momento duro de mi vida. «Lucía, escucha tu cabeza, pero habla siempre con el corazón».
Nunca he dejado de llevarlo cabo y me lo tatué para no olvidarlo en momentos de indecisión.