Es el tatuaje con más significado que llevo, y me lo hice a raíz de la última conversación que tuve con mi abuelo paterno antes de fallecer. Me dijo que mi abuela, mi madre y yo éramos sus rosas, la flor más hermosa. Yo me tatué una rosa porque en realidad la persona más bonita por dentro y por fuera era el, y quería que me acompañara para siempre.