Amo el bien tanto como el mal y puesto que somos dualidad he separado mi cuerpo en dos lados: positivo y negativo. De este modo me recuerdo que todo es efímero. Reparto por las dos partes pequeños tatuajes, unos hechos con cabeza y otros con corazón.
Y pese que dicen que son para siempre, cuando el cuerpo desaparece tampoco lo son.