Tras ocho años de relación y con un piso recién comprado al que nos íbamos a vivir en dos semanas, mi ex me pidió «tiempo», obviamente quise más explicaciones, que no recibí. A la semana me enteré que había otra, algo que él había negado hasta la saciedad. Cuando consigue cerrar esa etapa me tatué este colibrí, símbolo de la necesidad de volar en busca de la libertad