Es un símbolo de lo más importante que tengo y lo que más quiero en esta vida, la pata de mi perro y la inicial de mi ahijado.
Siempre me han encantado los animales, sobre todo los perros, y creo que no había mejor forma de recordar el mío el día que me falte que tatuandome su pata, ya que es como un hijo para mí, al igual que mi ahijado.