Cuando conocí a mi mejor amiga en la Universidad, dijimos que algún día nos haríamos un tatuaje.
7 años después, un fin de semana en playa decidimos hacernos el dichoso tattoo. No sabíamos ni que hacer ni en que sitio así que en cuestión de 5 minutos decidimos que sería un panda. Ahora las dos lucimos este dibujo en el tobillo.