Adopté al gato, se llamaba Malboro, decía su anterior dueña q era más malo que el tabaco. Yo le amé y él a mí. Él quiso matar a cada persona que entraba en mi casa, pero a mí me adoraba. Su personalidad antisocial, sus lágrimas de sangre, ese comportamiento ritual que parecía que te arrebataba el alma… es lo q me hizo ver q era Satanás encarnado en gato. Y estaba aquí para protegerme.